Please use this identifier to cite or link to this item: https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14277
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dc.contributor.authorDerisi, Octavio Nicoláses
dc.coverage.temporalSIGLO XXes
dc.date.accessioned2022-06-27T16:35:07Z-
dc.date.available2022-06-27T16:35:07Z-
dc.date.issued1973-
dc.identifier.citationDerisi, O. N. Un hombre y un mundo sin sentido [en línea]. Sapientia. 1973, 28 (108). Disponible en: https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14277es
dc.identifier.issn0036-4703-
dc.identifier.urihttps://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14277-
dc.description.abstractResumen: 1.-El agnosticismo contemporáneo Cuando se pone en duda el valor de la inteligencia para alcanzar la de-velación del ser trascendente y sus causas, el hombre lógicamente se cierra en una inmanencia fenoménica. Colocado el ser trascendente más allá del alcance válido de la inteligencia, sólo restan los fenómenos o apariencias de las cosas, las cuales, destituidas de todo soporte ontológico, únicamente pueden darse en una instancia inmanente subjetiva. El esse est percipi, "el ser es su ser percibido", de Berkeley, es la consecuencia necesaria de todo empirismo, el cual, negado el valor trascendente de la inteligencia, no puede aprehender el ser. En esta posición, la inteligencia tampoco es capaz de de-velar el ser inmanente del sujeto. Como el mundo, también el hombre queda reducido a ¡in conjunto de manifestaciones fenoménicas subjetivas. Apariencias objetivas en apariencias subjetivas, el mundo y el hombre, en definitiva no son, únicamente aparecen. La consecuencia es el nihilismo. La nada es la última instancia ontológica del mundo y del hombre, es su raíz y su fundamento. Estas consecuencias han sido llevadas hasta el extremo por la filosofía existencialista contemporánea, en un proceso de des-realización o de des-esencialización del ser trascendente, primero, y del ser inmanente, después, comenzado ya con la decadencia medioeval y vigorizado en el Renacimiento. Descartes es su primer representante sobresaliente. Lo primero que conoce la inteligencia no es el objeto trascendente, el cogitatum, sino el pensamiento mismo, el cogito. Más aún, los conceptos representan "clara y distintamente" las cosas, pero no las aprehenden en su ser trascendente, no las de-velan en su propia e intrínseca realidad. Hay un hiatus entre el conocer y el ser trascendente. El conocimiento intelectivo termina en su propia representación conceptual inmanente. Si Descartes de hecho es realista lo es por una apelación ¡lógica a la Veracidad de Dios -quien le asegura la realidad del objeto ya que no podría haber llegado a Ella con tales conceptos desarticulados del ser trascendente.es
dc.formatapplication/pdfes
dc.language.isospaes
dc.publisherPontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letrases
dc.rightsAcceso abierto*
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/*
dc.sourceSapientia. 1973, 28 (108)es
dc.subjectAGNOSTICISMOes
dc.subjectFILOSOFIA CONTEMPORANEAes
dc.subjectNIHILISMOes
dc.titleUn hombre y un mundo sin sentidoes
dc.typeArtículoes
uca.disciplinaFILOSOFIAes
uca.issnrd1es
uca.affiliationFil: Derisi, Octavio Nicolás. Pontificia Universidad Católica Argentina; Argentinaes
uca.versionpublishedVersiones
item.fulltextWith Fulltext-
item.grantfulltextopen-
item.languageiso639-1es-
Appears in Collections:Artículos
SAP - 1973 Vol XXVIII nro. 108
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