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dc.contributor.authorDerisi, Octavio Nicoláses
dc.date.accessioned2022-06-16T13:17:03Z-
dc.date.available2022-06-16T13:17:03Z-
dc.date.issued1964-
dc.identifier.citationDerisi, O. N. Los dos sectores de la vida humana [en línea]. Sapientia. 1964, 19 (72). Disponible en: https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14200es
dc.identifier.issn0036-4703-
dc.identifier.urihttps://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14200-
dc.description.abstractSituado en la interferencia de dos mundos, del espíritu y de la materia, el ser del hombre ha sido y es frecuentemente o bien exaltado a un espiritualismo exagerado, que no tiene en cuenta las exigencias de su cuerpo y de su vida animal, o bien sumergido en un materialismo, que desconoce las fuerzas y exigencias de su espíritu y de su vida específicamente humana. Toda la Historia de la Filosofía parece debatirse entre estos dos extremos, con un movimiento pendular, en busca del necesario equilibrio, que tenga en cuenta a la vez todas las manifestaciones y exigencias de la vida humana, las del cuerpo y las del alma, las de la vida material y las de la vida espiritual. En otra ocasión, en esta misma revista (N° 33) hemos señalado más amplia y concretamente tales posiciones extremas, que a través de la Historia de la Filosofía y según las preocupaciones de la época, han sido tomadas en un plano ya cosmológico, ya metafísicos, ya lógico, ya psicológico, ya gnoseológico, pero siempre con la misma incidencia en el plano antropológico, que concluye desgarrando la vida y el ser humano, reduciéndolo ya a bestia, ya a ángel y, a veces, a Dios. 2.- La concepción antropológica exclusiva o exageradamente espiritualista, “angelista” que llama Maritain, y que en su extremo más álgido llega al panteísmo, se inicia en los albores de la Filosofía con Parménides, para quien el mundo material no es real; y se continúa más tarde con Platón, quien concibe al hombre como una substancia espiritual completa, prisionera en la material, por cas tigo. Tal espiritualismo está representado en el Medioevo por el realismo exagerado de las ideas universales, que en algunos casos llegó al panteísmo. En la Edad Moderna, Descartes reedita la posición angelista de Platón: la vida psíquica humana es enteramente espiritual y el hombre mismo es una substancia espiritual completa. Partiendo de sus principios, poco después Spinoza identifica el cuerpo y el alma en una única substancia divina. En los siglos XIX y XX el Idealismo, representado principalmente por Hegel y sus epígonos, como Croce y Gentile, reincide en un panteísmo espiritualista de tipo trascendental...es
dc.formatapplication/pdfes
dc.language.isospaes
dc.publisherPontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letrases
dc.rightsAcceso abierto*
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/*
dc.sourceSapientia Vol 19, No.72, 1964es
dc.subjectHOMBREes
dc.subjectESPIRITUes
dc.subjectMATERIAes
dc.titleLos dos sectores de la vida humanaes
dc.typeArtículoes
uca.disciplinaFILOSOFIAes
uca.issnrd1es
uca.affiliationFil: Derisi, Octavio Nicolás. Pontificia Universidad Católica Argentina; Argentinaes
uca.versionpublishedVersiones
item.fulltextWith Fulltext-
item.languageiso639-1es-
item.grantfulltextopen-
Appears in Collections:Artículos
SAP - 1964 Vol XIX nro. 072
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