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    <title>DSpace Colección :</title>
    <link>https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/3492</link>
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    <pubDate>Thu, 23 Apr 2026 09:44:18 GMT</pubDate>
    <dc:date>2026-04-23T09:44:18Z</dc:date>
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      <title>Dios y la permision del mal</title>
      <link>https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14206</link>
      <description>Título: Dios y la permision del mal
Autor: Derisi, Octavio Nicolás
Resumen: En un seminario de tres conferencias, tomadas magnetofónicamente y recopiladas en este&#xD;
volumen, Maritain retorna el célebre y difícil problema de la conciliación de la necesaria&#xD;
intervención divina en todo ser y actividad de la creatura y la libertad humana, especialmente en lo&#xD;
que respecta al acto moralmente malo, al pecado. Nos ofrece aquí M. una honda meditación, que&#xD;
arranca desde las raíces mismas del ser, sobre los principios tomistas y logra darnos una nueva&#xD;
síntesis y una solución remozada de este arduo problema, en que la “Inocencia de Dios” y la&#xD;
responsabilidad de la libertad humana aparecen con nueva luz y en toda su fuerza, como una&#xD;
conclusión de aquellos principios primeros del ser.&#xD;
M. acepta el principio tomista en todo su ámbito de que Dios es Causa primera de todo ser y&#xD;
que, por consiguiente, Dios premueve y aun predetermina todo acto de la creatura, sin excluir el de&#xD;
la voluntad libre. En otros términos, M. no se queda tampoco en una premoción indiferente, a la que&#xD;
se han adherido numerosos discípulos de Santo Tomás, temerosos de lesionar la libertad con la&#xD;
predeterminación.&#xD;
2. Dios es la Causa primera de todo ser, de modo que sin su intervención activa nada es ni&#xD;
nada llega a ser; y la creatura es la causa primera del no-ser y, consiguientemente, la única causa&#xD;
deficiente o capaz de producir el mal.&#xD;
El mal es una privación del ser o bien, y, como tal, nunca tiene causa per se, sino sólo per&#xD;
accidens: una causa que hace un ser inacabado, un ser al que falta algo de ser o bien para ser&#xD;
plenamente. Tal la causalidad deficiente de la creatura, cuando produce el mal.&#xD;
Dios es causa per accidens del mal físico o de las causas necesarias, cuando mueve y concurre&#xD;
a él con las causas segundas, aunque no lo realice, en verdad, formalmente o en cuanto no-ser o&#xD;
mal, sino en cuanto ser o bien, al que el mal -formalmente introducido por la creatura que obra sub&#xD;
ratione talis entis, aunque siempre per accidens- priva de su plenitud de ser.&#xD;
Pero en el caso del mal moral, del mal proveniente de la libertad humana que no se ajusta a las&#xD;
exigencias de su Supremo Bien o Fin y de su consiguiente perfección intrínseca, Dios ni siquiera es&#xD;
causa per accidens. Frente a él M. proclama enfáticamente la “Inocencia de Dios”...</description>
      <pubDate>Fri, 01 Jan 1965 00:00:00 GMT</pubDate>
      <guid isPermaLink="false">https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14206</guid>
      <dc:date>1965-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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      <title>Humanismo y trascendencia</title>
      <link>https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14205</link>
      <description>Título: Humanismo y trascendencia
Autor: Derisi, Octavio Nicolás
Resumen: Lo que distingue esencialmente al hombre de los demás seres materiales es que, a diferencia de éstos,&#xD;
únicamente aquél no sólo es entre las cosas, sino que es dueño del ser propio y ajeno por el conocimiento:&#xD;
sabe que es y que son las cosas, y es dueño también de su propio ser y del de las cosas por su libertad: capaz&#xD;
de transformarlas o perfeccionarlas para lograr nuevos seres. En otros términos, lo que coloca al hombre en&#xD;
un plano específicamente diverso del mundo circundante es que él es el ser, que además de ser y existir, en&#xD;
quien se de-vela el ser propio y el ser que él no es -el ob-jectum o ser trascendente- y que posee el poder de&#xD;
acrecentar su ser y el de las cosas de acuerdo a los fines o valores que elige y se propone realizar. En tal&#xD;
sentido el hombre no sólo es, sino capaz de hacerse. Por la inteligencia y la conciencia y por la libertad, está&#xD;
abierto y ordenado al ser y en presencia del mismo, más aún su ser tiene sentido y se constituye tal por el&#xD;
espíritu que le confiere esta abertura y recepción en su inmanencia del ser trascendente.&#xD;
Ahora bien, tanto la aprehensión objetiva del ser y de las cosas o, lo que es equivalente, su posesión&#xD;
inmaterial en el acto intelectivo como la libertad o poder de transformación o perfeccionamiento de los&#xD;
mismos mediante la realización o conquista de bienes o valores, se opone radicalmente a la aprehensión&#xD;
material y a la acción necesaria de los seres corpóreos, más aún, tal aprehensión del ser propio (conciencia)&#xD;
y del ser de las cosas (inteligencia), y tal libertad que confiere ser o realidad a lo que conviene que sea o a lo&#xD;
que debe ser, es decir que, convierte en seres o bienes reales a los valores para transformar o acrecentar el&#xD;
ser inmanente y el trascendente del mundo circundante, se constituye por la negación y total ruptura del ser&#xD;
material, el cual por su constitución encierra al ser en sí mismo y lo somete al determinismo causal. La&#xD;
inteligencia y la conciencia y la libertad se constituyen por la total inmaterialidad o superación de la&#xD;
limitación y necesidad de la materia o, en otros términos, por la espiritualidad. Esta inmaterialidad no es&#xD;
algo negativo, una pura negación de la perfección del ser material, como quiere Sartre, quien presupone que&#xD;
el ser es siempre material. La materia es el principio potencial que introduce la limitación y la imperfección&#xD;
en el acto o perfección del ser. La eliminación de la materia en el ser implica, pues, la exclusión de su&#xD;
imperfección en la supremacía del acto o perfección. De aquí que si su expresión verbal y conceptual sea&#xD;
negativa –no materia-, la significación o realidad significada por el término inmaterialidad es positiva: es el&#xD;
ser liberado del principio de limitación o imperfección que es la materia, el ser con la concentración&#xD;
ontológica en su acto o perfección...</description>
      <pubDate>Fri, 01 Jan 1965 00:00:00 GMT</pubDate>
      <guid isPermaLink="false">https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14205</guid>
      <dc:date>1965-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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      <title>Sapientia, 1965, Vol. XX, nº 76 (número completo)</title>
      <link>https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/5002</link>
      <description>Título: Sapientia, 1965, Vol. XX, nº 76 (número completo)
Autor: Derisi, Octavio Nicolás; López Salgado, Cesáreo; Robles, Oswaldo; Argerami, Omar
Resumen: Contenido: Humanismo y trascendencia / Octavio N. Derisi – La sustancia como sujeto en Aristóteles / Cesáreo López Salgado – La significación de la muerte / Oswaldo Robles – La obra de arte y el intelecto / Omar Argerami – Notas y comentarios -- Bibliografía</description>
      <pubDate>Fri, 01 Jan 1965 00:00:00 GMT</pubDate>
      <guid isPermaLink="false">https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/5002</guid>
      <dc:date>1965-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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