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    <title>DSpace Colección :</title>
    <link>https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/3442</link>
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    <pubDate>Thu, 30 Apr 2026 01:35:32 GMT</pubDate>
    <dc:date>2026-04-30T01:35:32Z</dc:date>
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      <title>Persona y cultura</title>
      <link>https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14269</link>
      <description>Título: Persona y cultura
Autor: Derisi, Octavio Nicolás
Resumen: Resumen: 1.-El espíritu, nota específicamente constitutiva de la persona. A diferencia de los seres materiales, por su espíritu el hombre no sólo es en el medio de otros seres, sino que es inteligente - lee dentro o de-vela el ser- sabe que él, el mundo y Dios son y es capaz además de descubrir lo que éstos seres son: su esencia; y es también libre, es decir, posee dominio sobre su propia actividad, capaz de modificar con ella su ser y el ser de las cosas de acuerdo a los fines que él mismo se propone. En otros términos, únicamente el hombre, por su espíritu, posee un doble señorío sobre su actividad y su ser y sobre otros seres: el de develar y aprehender el ser inmanente y trascendente de una manera consciente en su acto intelectivo, y el de modificar al mismo para lograr nuevos bienes no dados por la naturaleza.&#xD;
Este doble dominio de su actividad y de su ser, por la conciencia y la libertad, que tiene su raíz en el espíritu, confiere al hombre su carácter de persona. El hombre es persona, porque, a más de existir como una substancia completa, en sí o separada de todo otro -nota genérica tiene conciencia de su ser y dominio sobre su propia actividad por la libertad -nota especifica-. La conciencia o aprehensión consciente de su ser como tal se logra mediante la aprehensión del ser circundante; y la libertad se ejerce no sólo sobre su propia actividad volitiva, sino, mediante ésta, sobre otros sectores de su actividad y sobre su mismo ser, y a la vez sobre la actividad del ser de los entes mundanos.&#xD;
Su abertura cognoscitiva y volitiva hacia el ser -trascendente e inmanente- conduce a la persona hasta el Ser de Dios, como a su suprema instancia ontológica y como a su Bien supremo y último Fin; desde el cual cobra sentido y vigor la norma y obligación moral -como exigencias o deber-ser- que encauza la actividad libre y, mediante ella, toda la actividad del ser mismo del hombre, hacia Dios. Por su actividad inteligente y libre la persona descubre su ordenación esencial a la Verdad y Bondad de Dios, y encuentra en este destino divino de su ser, el fundamento de sus obligaciones y derechos, que ninguna autoridad humana tiene poder de conculcar. En última instancia, el hombre es persona, es decir, un ser espiritual y, por eso inteligente y libre, porque está hecho para Dios.</description>
      <pubDate>Thu, 01 Jan 1970 00:00:00 GMT</pubDate>
      <guid isPermaLink="false">https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14269</guid>
      <dc:date>1970-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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      <title>Sapientia, 1970, Vol. XXV, nº 98 (número completo)</title>
      <link>https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/4751</link>
      <description>Título: Sapientia, 1970, Vol. XXV, nº 98 (número completo)
Autor: Derisi, Octavio Nicolás; Lértora, Celina A.; Bolzán, Juan Enrique
Resumen: Contenido: Dios y el hombre / Pablo VI – Persona y cultura / Octavio N. Derisi – Los comentarios de Santo Tomás y de Roberto Grosseteste a la “Física” de Aristóteles / Celina A. Lértora Mendoza – Grandeza y servidumbre del saber y del hacer / J. E. Bolzán – Notas y comentarios -- Bibliografía</description>
      <pubDate>Thu, 01 Jan 1970 00:00:00 GMT</pubDate>
      <guid isPermaLink="false">https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/4751</guid>
      <dc:date>1970-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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