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  <title>DSpace Colección :</title>
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    <title>Los tres estados de la esencia según Santo Tomás de Aquino</title>
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      <name>Casaubon, Juan Alfredo</name>
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    <updated>2022-01-04T05:22:05Z</updated>
    <published>1990-01-01T00:00:00Z</published>
    <summary type="text">Título: Los tres estados de la esencia según Santo Tomás de Aquino
Autor: Casaubon, Juan Alfredo
Resumen: Resumen: No cabe duda de que el redescubrimiento del sentido del ser (esse, actas&#xD;
essendi) en Santo Tomás es de suma importancia metafísica. Fabro, Gilson, dtfger&#xD;
y —dentro de un neotomismo trascendental, con influencia de Kant, Hegel,&#xD;
lieidegger y Husserl— Lotz y Coreth han sido los artífices de ese redescubrimiento.&#xD;
.&#xD;
Pero, a nuestro entender, la veces, algunos de esos autores han incurrido&#xD;
en exageraciones que han llevado a una especie de vaciamiento de la esencia.&#xD;
Y esto es grave. Examinemos un ejemplo:&#xD;
La Metafísica de Emerich Coreth, S.J. es una obra sumamente interesante,&#xD;
sin dudá; pero cae en una sobrevaloración del esse de tal grado que la assentia&#xD;
parece casi nulificarse. Si toda la perfección de un ente viene del esse ¿qué le&#xD;
queda a la essentia? Un puro papel limitativo, negativo. Coreth caracteriza a la&#xD;
esencia como negación Pelativa o relación negativa." Y en otros pasajes la llama&#xD;
"vacía" .2 También es verdad que en textos próximos a los mentados parece reconocerle&#xD;
cierto contenido positivo; pero expresa que tal contenido le adviene por&#xD;
obra de su negación relativa o relac1ón negativa (relación que consiste en su noser&#xD;
otra esencia y en, no-ser Dios). No vemos cómo lo que carece por se de contenido&#xD;
pueda adquirirlo por su oponerse a otro; más bien parece que si algo&#xD;
se opone a otro (no es otro), es porque tiene contenido y no a la inversa. También.&#xD;
resulta enigmático que lo vacío pueda limitar al eme; y también que dichá&#xD;
función metafísica le competa a lo que es negación relativa.</summary>
    <dc:date>1990-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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    <title>El problema de la "acción intencional" en el conocimiento sensible</title>
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      <name>Delbosco, Héctor José</name>
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    <updated>2022-01-04T05:21:43Z</updated>
    <published>1990-01-01T00:00:00Z</published>
    <summary type="text">Título: El problema de la "acción intencional" en el conocimiento sensible
Autor: Delbosco, Héctor José
Resumen: Resumen: introducción&#xD;
El tema de la llamada "acción intencional" es una cuestión que todavía&#xD;
hoy, se discúte, entre los autores realistas, e inclusive entre los representantes&#xD;
de la escuela tomista. Si por un lado autores como Cornelio Fabro o Yves Simon&#xD;
la afirman explícitamente, por el otro, no menos explícito es el rechazo que de&#xD;
ella hace R. Verneaux,1 y son muchos los que, al tratar el tema del conocimiento&#xD;
sensible, eluden pronunciarse al respecto.&#xD;
El problema, sin embargo, merece atenta consideración. Bien mirado, toca&#xD;
la cuestión de la objetividád primaria y fundamental de todo conocimiento&#xD;
humano, que tiene su garantía en la determinación directa de los sentidos externos&#xD;
por la realidad sensible, es decir, en el carácter experiniental de la sensación.</summary>
    <dc:date>1990-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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    <title>La noción de ser en Tomas de Sutton</title>
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      <name>Echauri, Raúl</name>
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    <updated>2022-01-04T05:21:47Z</updated>
    <published>1990-01-01T00:00:00Z</published>
    <summary type="text">Título: La noción de ser en Tomas de Sutton
Autor: Echauri, Raúl
Resumen: Resumen: La figura de este dominico inglés, divulgador y defensor de las ideas de&#xD;
Santo Tomás en Inglaterra a fines del s. XIII, se va perfilando con mayor&#xD;
nitidez, debido al creciente número de estudios dedicados a su pensamiento&#xD;
y a la edición ya encaminada de sus obras. Además, goza en los círculos&#xD;
tomistas de una particular estima, por ser uno de los pocos discípulos, quizás&#xD;
el primero, en haber visualizado el auténtico rostro de la metafísica tomista,&#xD;
tal como Giban, entre otros, la ha comprendido y difundido: "Pues, en fin,&#xD;
la interpretación del tomismo que yo propongo, no es de mi invención. Otros&#xD;
la han sostenido antes que yo: Tomás de Sutton hacia fines del s. XIII, Bernardo&#xD;
de Alvernia a comienzos del s. XIV y otros después de ellos hasta Domingo&#xD;
Báñez en el s. XVI".1&#xD;
Indudablemente, Gilson no ha sido sólo uno de los promotores del resurgimiento&#xD;
de la filosofía medieval en nuestro tiempo, sino también uno de los&#xD;
líderes del así llamado "tomismo existencial", por el papel decisivo que le&#xD;
iisigna a la noción de esse como acto de ser.</summary>
    <dc:date>1990-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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    <title>La prudencia : II Las virtudes morales</title>
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      <name>Derisi, Octavio Nicolás</name>
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    <updated>2022-01-04T05:21:04Z</updated>
    <published>1990-01-01T00:00:00Z</published>
    <summary type="text">Título: La prudencia : II Las virtudes morales
Autor: Derisi, Octavio Nicolás
Resumen: Resumen: 5. La actividad práctica y las virtudes morales&#xD;
Para que la actividad estrictamente práctica o de la voluntad sea moral o&#xD;
humanamente buena debe estar ordenada al bien del hombre, es decir, ajustada&#xD;
a la ley moral, que la hace buena como ta1.1&#xD;
Por inclinación natural, la voluntad está ordenada e inclinacl'a al bien( del&#xD;
hombriet, al bien monal.2 Y para que esta inclinación natural esté ordenada a ese&#xD;
bien y ajustada a esa ley moral de un modo permanente y no se desde de ella&#xD;
por una inclinación de las pasiones se requiere enriquecer la voluntad con las&#xD;
hábitos de las virtudes morales.3 Los hábitos S011 un enriquecimiento de las facultades&#xD;
— en nuestro caso de la inteligencia y de la voluntad-- que se logra por&#xD;
repetición de los actos. Pero la raiz de la virtud es siempre la razón.4&#xD;
Los hábitos pueden ser buenos o malos, según inclinan a las facultades al&#xD;
bien o al mal de las mismas. Nos referimos aquí a los hábitos buenos o virtudes&#xD;
morales,, que capacitan e inclinan a la voluntad de un modo habitual hacia el&#xD;
bien; mientras los hábitos intelectuals sólo dan la capacidad pan actuar permanentemente&#xD;
bien, .sin inclinación hacia la actividad. La virtud, dice Santo Tomáig,&#xD;
“es la que hace bueno al que la tiene y que realice la obra buena del mismas".</summary>
    <dc:date>1990-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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