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  <title>DSpace Comunidad :</title>
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  <updated>2026-04-07T07:06:53Z</updated>
  <dc:date>2026-04-07T07:06:53Z</dc:date>
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    <title>Tratado de teología natural: Dios, su existencia, su esencia y sus perfecciones</title>
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      <name>Derisi, Octavio N.</name>
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    <updated>2025-04-15T06:29:23Z</updated>
    <published>1988-01-01T00:00:00Z</published>
    <summary type="text">Título: Tratado de teología natural: Dios, su existencia, su esencia y sus perfecciones
Autor: Derisi, Octavio N.
Resumen: El problema de Dios es el problema fundamental de la Filosofía y, concretamente, de la Metafísica; es su coronamiento: porque o existe un Ser que es por sí mismo, fuente de todo ser contingente, o nada existiría. Por eso, el ateísmo y el agnosticismo son contradictorios y absurdos al admitir un mundo que es contingente y sin razón de ser en sí mismo, y al negar la fuente del Ser que es Dios, único que puede dar razón de la existencia de aquél. Por eso, la Metafísica tiene su cima en el problema de la Primera Causa, que es Dios, que da razón y justificación de todo otro ser. Sin duda, por esta razón, el Estagirita llamó Teología a la Metafísica. De aquí que nos ha parecido oportuno publicar este tratado de Teología natural, la Filosofía sobre Dios, según la razón, porque sin Dios se aniquila todo el ser y se diluye la filosofía misma. Esta obra comienza por asentar el subjectum de la Teología natural, el fundamento de todo el tratado: la existencia de Dios personal y distinto del mundo, frente a las diversas posiciones opuestas del ateísmo, agnosticismo, irracionalismo, panteísmo y deísmo. Sobre esa sólida base de la existencia del Ser que es por sí mismo, imprescindible para explicar todo otro ser, la Teología natural procede de un modo deductivo riguroso, estableciendo primero la esencia real y la esencia metafísica del Ser supremo -la Omniperfección o Infinitud y el Ser y Entender infinito-, y luego también por deducción rigurosa, establece la participación necesaria de las esencias desde la Esencia e Inteligencia divinas; y la participación libre o contingente de los entes existentes por creación, conservación, concurso y premoción de Dios. A continuación la Teología deduce los atributos entitativos de Dios -Inmutabilidad, Eternidad, Unicidad y distinción de Dios y del Mundo---- y luego los atributos operativos, Voluntad divina necesaria en el Amor de su Bondad y libre para las criaturas; la Providencia y el Conocimiento de las cosas creadas y del medio divino, con que la inteligencia de Dios las aprehende. De este modo queda demostrado no sólo que todo ser procede causal e inmediatamente de Dios -sin el cual no hay otro ser posible-, sino que también de El depende inmediatamente en su creación, en su conservación, en su actividad y acrecentamiento ontológico. Todo ser o es el Ser de Dios, el Acto puro de Ser, o de El depende inmediatamente como de su Causa eficiente y final. Todo ser, que no es Dios, sale inmediatamente de El, como Causa eficiente, y a El retorna necesariamente, como su Causa final.</summary>
    <dc:date>1988-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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    <title>Los fundamentos metafísicos del orden moral</title>
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      <name>Derisi, Octavio Nicolás</name>
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    <updated>2025-04-15T06:07:30Z</updated>
    <published>1980-01-01T00:00:00Z</published>
    <summary type="text">Título: Los fundamentos metafísicos del orden moral
Autor: Derisi, Octavio Nicolás
Resumen: Iniciaremos nuestra marcha con una exposición y defensa del valor real de las nociones metafísicas en que se inserta el orden moral; expondremos, a continuación, en sus líneas generales, el orden especulativo y el orden práctico de la actividad humana en si y en sus relaciones mutuas, para adentramos luego hondamente en un estudio del ultimo fin de las criaturas --del hombre sobre todo-, que veremos rige todo el desplazamiento de actualización del ser y aun al ser en si mismo, determinando así su valor y alcance ontológico. Analizado el movimiento del ser en general hacia su fin, nos detendremos en un sector privilegiado de este ser y de su actividad, penetrando en la finalidad y actividad libre del ser espiritual y en la noción de la persona que la realidad, para ver c6mo de la conjunci6n de estas dos grandes verdades metafísicas: la libertad y la finalidad u objeto especifico de la persona humana, surge el problema ético con todas sus consecuencias y la norma y ley moral reguladoras de sus actos con la sanción correspondiente. Procuraremos destacar el carácter esencialmente religioso de la moral, al que la conduce su misma estructura metafísica, para acabar nuestro trabajo con una exposición sobre el modo y condiciones de asimilaci6n y aplicación subjetiva de la norma ética objetiva a la voluntad y conducta humana en el acto moral concreto e individual y de la virtud, que asegura esta penetraci6n de las exigencias del deber ser en la actividad volitiva de un modo permanente y habitual. En síntesis, trataremos de exponer la constitución objetiva u ontológica del orden moral en si sobre las bases metafísicas del ser bajo su aspecto trascendental de bien, y luego su erección subjetiva en la conciencia desde los principios mas universales de la sindéresis hasta su aplicación al acto y situación concreta de conducta, mediante la asimilación del orden objetivo por parte de la inteligencia practica y su ejecuci6n por la voluntad libre, dirigida por la virtud intelectual de la prudencia y conformada en si misma por el sequito de las virtudes morales.</summary>
    <dc:date>1980-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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    <title>Cultura y humanismo cristiano</title>
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      <name>Derisi, Octavio N.</name>
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    <updated>2025-04-15T05:01:50Z</updated>
    <published>1986-01-01T00:00:00Z</published>
    <summary type="text">Título: Cultura y humanismo cristiano
Autor: Derisi, Octavio N.
Resumen: Nunca como hoy ha cobrado tanta vigencia el tema de la cultura o humanismo. Ello obedece sin duda a la crisis de la misma. La humanidad se plantea con honda preocupación el tema de la cultura, precisamente porque tiene conciencia de su vertiginoso deterioro en los sectores superiores del espíritu, con la caída de los valores que la sustentan. Mientras la cultura científico-técnica y económica -la cultura que transforma el mundo material y acumula los medios útiles-, se desarrolla sin detención, a un ritmo cada vez más acelerado, la cultura superior estrictamente humana, la que perfecciona al hombre como hombre, en sus dimensiones espirituales: la cultura de la inteligencia, de la libertad y de la moral, la cultura de la religión, la cultura del derecho y de la política, han decaído y decaen continuamente hasta sumergir al hombre en un abismo de degradación moral, de impiedad religiosa y de atropellos continuos contra la dignidad de la persona humana y de sus derechos, y de caos político con el olvido del bien común, único que podría ordenar esta actividad. A fuerza de querer apoderarse de los bienes del mundo material, el hombre ha olvidado y descuidado el dominio de si mismo, sobre su conducta, sobre su propia perfección intelectiva y moral y el bien específicamente humano, y ha acabado perdiendo el sentido de su vida individual y social, temporal y eterno, sumergiéndose en una decadencia ética y religiosa y en un caos político, tanto en el orden nacional como internacional. Por esa misma causa, por carecer de cultura espiritual, la misma cultura que se ocupa de los bienes materiales ha perdido su sentido humano, y el progreso económico y científico-técnico, con la acumulación de inmensos bienes útiles, no ha sido capaz tampoco de mejorar el nivel del bienestar del hombre sobre la tierra.</summary>
    <dc:date>1986-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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    <title>Ramón García de Haro, Karl Marx: El Capital, Colección "Crítica Filosófica", E. P. E. S. A., Madrid, 1977, 222 pp.</title>
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      <name>Derisi, Octavio Nicolás</name>
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    <updated>2022-09-24T05:01:19Z</updated>
    <published>1977-01-01T00:00:00Z</published>
    <summary type="text">Título: Ramón García de Haro, Karl Marx: El Capital, Colección "Crítica Filosófica", E. P. E. S. A., Madrid, 1977, 222 pp.
Autor: Derisi, Octavio Nicolás
Resumen: Toda la teoría de Marx sobre El Capital se funda en su teoría del valor y&#xD;
del plusvalor. Para Marx el único título de valor y, por consiguiente, de mercancía, está constituido por el trabajo del obrero. Forma él el capital variable,&#xD;
que se añade al capital constante.&#xD;
El capitalista, en poder de los medios de producción, compra el trabajo del&#xD;
obrero, pero no le paga todo su valor. Una parte es retenida por el empresario&#xD;
y constituye el plusvalor. Este plusvalor, multiplicado por los obreros y luego&#xD;
también por la perfección de las máquinas, que permiten un mayor y mejor&#xD;
rendimiento del trabajo, elaboran el capital. Este capital crece con el número&#xD;
de obreros, con la división del trabajo de los mismos y la perfección de los instrumentos o medios de la producción.&#xD;
El capital se desarrolla de acuerdo con la "dialéctica" necesaria de la materia y concretamente de los medios de producción y, más concretamente aún,&#xD;
de acuerdo a quienes los detentan.&#xD;
Esta necesidad con que se desenvuelve el capital conduce, según Marx, a la&#xD;
desaparición de las empresas pequeñas e imperfectas y a la consiguiente concentración de las riquezas en manos de unos pocos, con la pobreza y miseria de&#xD;
la mayor parte del pueblo. La tensión de estas "contradicciones" dialécticas&#xD;
conducirá inexorablemente a la "revolución", .es decir, a la apropiación de los&#xD;
medios de producción por el proletariado, o sea, a la "síntesis" de la dialéctica,&#xD;
con lo que los obreros serán los dueños de los instrumentos de trabajo y de sus&#xD;
frutos, no individual sino colectivamente: el "paraíso marxista"...</summary>
    <dc:date>1977-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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